MANEJO DE LA SARNA DEL MANZANO SIN APLICACIONES DE FUNGICIDAS DURANTE EL VERANO .

Facultad de Agronomía / Departamento de Protección Vegetal / Unidad de Fitopatología

Ing. Agr. Sandra Alaniz, Ing. Agr. Carolina Leoni MSc.; Ing. Agr. Pedro Mondino

Introducción.
El control de la sarna del manzano (Venturia inaequalis) en Uruguay se realiza mediante el uso de fungicidas, los cuales son aplicados periódicamente desde el inicio de la brotación hasta la cosecha, combinando tratamientos preventivos con curativos. Si bien las recomendaciones técnicas indican que las aplicaciones de fungicida durante el verano no son necesarias si se obtuvo un buen control de la sarna primaria (García 1998), en la práctica tanto técnicos como agricultores continúan realizándolas durante este período. Dichas aplicaciones de fungicidas se realizan junto a las aplicaciones de insecticidas para el control de carpocapsa (Cydia pomonella) y lagartitas (Argyrotaenia sphaleropa y Bonagota cranaodes), y no en función de condiciones predisponentes o períodos de infección de sarna.

La susceptibilidad de las hojas y los frutos a ser infectados por sarna, disminuye con la edad de los mismos. Al inicio de su desarrollo, las hojas son altamente susceptibles a ser infectadas tanto por las ascosporas como por los conidios de sarna, y esa susceptibilidad disminuye con el transcurso de los días hasta tornarse resistentes. Esto fue demostrado por MacHardy (1996), que inoculando hojas de diferentes edades con conidios de sarna determinó que a partir de los 17 días de edad no se desarrollaban manchas de sarna sobre ellas. A su vez, determinó que el desarrollo de los síntomas en hojas adultas requiere de largos períodos de incubación (2 meses).
En el caso de los frutos, a medida que aumenta su edad, los requerimientos de humedad (período de mojado) para que ocurra infección aumentan notoriamente, y por tanto la susceptibilidad de los mismos disminuye con el transcurso de la temporada. En ensayos que tomaron frutas de diferentes edades, las inocularon con altas concentraciones de conidios (3,7 x 105 conidios/ml) y las expusieron a condiciones de humedad durante varios períodos de tiempo. En estas experiencias se encontró que frutos con 10 semanas de edad desde plena flor y a 15ºC de temperatura, requieren un mínimo de 24 horas de mojado para que ocurra infección. Además, la interrupción de solamente una hora en el período de mojado es suficiente para disminuir en 50% la cantidad de infección (Schwable et al, 1994).

Durante la primavera, la mayoría de las hojas se encuentra en estado joven, en tanto en el resto de la temporada predominan las hojas adultas. Esto indica que la probabilidad de que ocurran nuevas infecciones, disminuiría notoriamente pasada la primavera. A su vez, en nuestras condiciones de producción los frutos alcanzan las 10 semanas de edad en verano, época en que es poco probable que ocurran condiciones de mojado ininterrumpido por un período de al menos 24 horas.

A partir de esta información se puede inferir que durante nuestros veranos difícilmente ocurran nuevas infecciones en los frutos y muy poco en las hojas, por lo tanto serían innecesarias las aplicaciones de fungicida para el control de la sarna a partir de mediados de diciembre y hasta cosecha.

La experiencia de algunos productores indica que en las variedades de ciclo largo suelen aparecer síntomas de sarna a salida de cámara (resultado de infecciones latentes). Coincidiendo con estas observaciones, Tomerlin et al (1983), encontraron que frutas sin sarna visible al ingresar a cámara frigorífica, desarrollaron manchas durante el período de almacenamiento. Esto llevó a considerar la posibilidad de que la eliminación de fungicidas durante el verano ocasionara este tipo de infecciones.

Síntoma de sarna en fruto
Síntoma de sarna en hoja

Ensayos realizados
Basados en estos antecedentes se evaluó la posibilidad de eliminar las aplicaciones de fungicidas dirigidas al control de Venturia inaequalis desde mediados de diciembre (finalizado el período de liberación de ascosporas) y hasta cosecha en las manzanas del grupo Red.

La investigación se condujo durante tres temporadas consecutivas, desde el año 2001 al 2003, Para los ensayos se seleccionaron montes Red Spur y Red Standard que presentaban diferentes niveles de incidencia de sarna en hoja y fruta a mediados de diciembre. Como testigos se utilizó en algunos casos una parte del monte y en otros montes contiguos con las mismas características (variedad, edad, manejo anterior). Los testigos fueron manejados en forma convencional por el productor.

Las evaluaciones de la incidencia de sarna se hicieron en hojas y frutos en diferentes momentos: mediados de diciembre (inicio de los ensayos), mediados de verano, cosecha y en caída de hojas. La evaluación en hoja se realizó contando la presencia de manchas de sarna en hojas, (determinada en el laboratorio) de 20 ramas terminales elegidas de distintas partes del árbol, de 10 árboles tomados al azar del monte. (Figura 4)
La evaluación de los frutos se realizó contando presencia o ausencia de manchas de sarna. En la zafra 2000-01 el tamaño de la muestra fue equivalente a 1000 frutos/ha, tomando 25 frutos por planta. En las zafras 2001-02 y 2002-03 se evaluó un mínimo de 500 frutos por tratamiento, tomando una rama principal por árbol y contabilizando todos los frutos de la misma.

Complementariamente, para determinar el efecto de la eliminación de las aplicaciones de fungicida durante el verano sobre la incidencia de infecciones latentes de sarna en almacenamiento, fruta (en apariencia sana) cosechada en el 2002 y 2003 proveniente de montes con y sin aplicaciones de funguicidas se conservó en cámara frigorífica. El 50% de la fruta fue evaluada a los tres meses de almacenamiento y el 50% restante a los seis meses.

 

Evaluación de incidencia en hoja
Evaluación en cosecha

Resultados y Discusión
En las tres temporadas evaluadas se comprobó que la eliminación de las aplicaciones de fungicida durante el verano es posible, aún en años con condiciones climáticas muy favorables al desarrollo de enfermedades fúngicas (abundancia de precipitaciones) como las ocurridas durante los ensayos. Adoptar esta práctica de manejo sanitario en los montes permitió reducir entre 3 y 5 aplicaciones de fungicidas en los meses previos a la cosecha, disminuyendo los residuos de productos fitosanitarios sobre la fruta.

La incidencia de sarna en fruta no se incrementó entre fin de primavera y cosecha ( Tabla 1), incluso en aquellos montes con niveles de infección primaria importantes a mediados de diciembre (3 a 6 %). Estos resultados coinciden con Schwabe et al (1994), que determinó la necesidad de largos períodos de fruto mojado (mínimo 24 horas) para que ocurra alguna infección cuando los frutos superan las 10 semanas de edad.

La incidencia de sarna en hoja sí se incrementó en todos los montes ( Tabla 1). Los valores fueron superiores (aunque no estadísticamente diferentes) en los montes sin aplicaciones de fungicidas en el verano, sin embargo no se consideran niveles importantes dado que no se vio afectada la producción.

El aumento de sarna en hoja sí podría incidir sobre la producción de la temporada siguiente, pues en el otoño la DPA (Descarga Potencial de Ascoporas) sería mayor y por tanto la presión de inóculo primario en la primavera. Sin embargo los montes que no fueron tratados en verano, no presentaron mayor cantidad de sarna en la primavera siguiente (Tabla 1).
Estos resultados indican además que los tratamientos de fungicidas durante el verano para el control de sarna no evitan que los niveles de sarna en hoja aumenten y la respuesta es semejante a la de montes sin aplicaciones de fungicidas.

 

Tabla 1. Incidencia de sarna en frutas, hojas y ramas, evaluada en seis montes de manzana tipo Red, entre fin de primavera y caída de hojas, en tres temporadas (2000-01 a 2002 - 03).

 

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